Los pasos de un hombre bueno son dirigidos por Dios. Él se deleita en cada detalle de su vida (Salmo 37:23).
Usted se va a dormir una noche, sabiendo que al día siguiente tendrá que resolver un problema que lo está afligiendo, y con la esperanza de que al despertar, un destello, un chispazo, un flash o un luminoso le diga lo que debe hacer. Pero, temprano en la mañana, ninguna nueva luz, ni intuición o señal especial aparece. En esas circunstancias, nos gustaría que al salir de la casa hubiera dentro de nosotros una brújula, un GPS especial, o una voz interna que nos diga exactamente qué camino tomar y las respuestas a nuestras inquietudes. Salimos con la esperanza de que alguna cosa nos haga ver lo que vamos hacer. ¿Esperamos según nuestra intuición, para tener una respuesta de Dios?
Dios no nos deja solos en esta situación. Él ve todo, está dispuesto a ayudarnos y lo hace de diversas maneras.
1. En la Biblia Dios nos dejó muchas promesas. “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar […]” (Salmo 32:8). “Yo soy Jehová, Dios tuyo, que te enseña para tu provecho, que te encamina por el camino que debes seguir” (Isaías 48:17).
2. Amigos. Otra “agencia” que Dios pone a nuestra disposición son los amigos. Ya quedaron atrás los guardabosques y los llaneros solitarios que enfrentaban todo y a todos, y resolvían todos los problemas por sí solos. Necesitamos de un grupo de apoyo. Amigos que nos puedan aconsejar sobre el mejor camino a seguir. Allí descubrirá cómo una luz se enciende, y estará imbuido de una nueva fuerza y confianza. El mismo Jesús, en el momento decisivo y pesado en el Jardín del Getsemaní, buscó el apoyo de los amigos, para pedirles que orasen por él.
3. Los ángeles. “Cuando os levantáis por la mañana, ¿sentís vuestra impotencia y vuestra necesidad de fuerza divina? […] En tal caso, los ángeles notan vuestras oraciones, y si éstas no han salido de labios fingidores, cuando estéis en peligro de pecar inconscientemente y de ejercer una influencia que induciría a otros a hacer el mal, vuestro ángel custodio estará a vuestro lado, para induciros a seguir una conducta mejor, escoger las palabras que habéis de pronunciar, y para influir en vuestras acciones” (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 401).
Dios en su bondad como Padre, se digna a guiarnos y está interesado en cada momento de nuestra vida.
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11).
José María Barbosa, pastor


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